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Hace catorce años, un alma preciosa entró en mi vida, Brick, staffordshire bull terrier.

Tenía dos meses y medio y parecía una araña. Cabeza grande, patitas cortas y delgadas, unos ojitos pequeños y llenos de vida. Con Brick, decidí intentar un experimento. Quería enseñarle cómo jugar conmigo, quería que aprendiera a recoger y traer un juguete para jugar conmigo, sin tener que usar comida u otro juguete para hacer que volviera hacia mí. Mantengo un juguete, juego con ella, le dejo el juguete y espero que elija volver a mí para seguir jugando.

Las únicas herramientas que utilizo son mi voz, mi mirada, mi estado emocional y mi motivación real. Brick inicialmente toma el juguete y se escapa. No vuelve a mí con el juguete. No cedo a la tentación de hacer trampas, y al final obtengo el resultado que me propuse: jugamos con la trenza, le dejo la trenza, ella vuelve a mí con la trenza y volvemos a jugar.

Catorce años más tarde, Sonne, una cachorra de bulldog francés de tres meses y medio, entra en mi vida.

(Me salto intencionadamente los pastores alemanes, porque enseñar a un pastor alemán a jugar no puede considerarse difícil). También con Sonne, elijo intentarlo de la misma manera: sin comida, sin un segundo juguete para hacerla volver a mí. Sonne llega el 26 de noviembre, hoy es el 13 de enero. Sonne corre hacia mí con el juguete y me pide que vuelva a jugar.

juego de pastor alemán

Kandji ha estado haciendo esto desde que era un cachorro: se echa panza arriba y sostiene la pelota en su boca mientras yo mantengo la cuerda. Es su forma de jugar.

Con la información adecuada, todos los perros que aman jugar pueden considerarnos compañeros de juego.

Al final, a ellos les interesa tenernos en el equipo, porque si queremos, podemos hacer el juego mucho más divertido. Y ese es el problema. La mayoría de los dueños que he visto jugando con su perro hacen todo lo posible y sin embargo llegan al resultado opuesto: un perro que no quiere volver, que no quiere compartir, que no quiere soltar el juguete.

La lista de comportamientos del perfecto desmotivador.

1. No quieres jugar: quieres que el perro haga lo que tú quieras. Eso no es jugar. Si quieres jugar, debes querer que el perro se divierta, no que haga que tú te diviertas.

2. Juegas en el equipo contrario. ¿Quieres quitarle el juguete al perro? ¿Quieres ganar siempre? Entonces estás compitiendo contra tu perro. Puede que estés jugando, pero contra tu perro.

3. Cuando el perro toma el juguete, te pones nervioso si no lo trae de vuelta. Ver los dos puntos anteriores. Insistir para que vuelva no te hace más atractivo.

4. El perro debe jugar contigo, y sólo contigo. Él tiene que jugar cuando tú lo decidas, no puede parar si todavía quieres "jugar", no puede prestar atención a los demás. Estás compitiendo con el mundo. Eso te hace inseguro y mandón y, desde luego, no es divertido.

5. Tú eliges el juguete y las reglas del juego, y el perro tiene que adaptarse. Ahora, entiendo que, si te has gastado 15 euros en un hermoso juguete, no puedes asumir que el perro prefiere una piña. Pero, si el perro quiere jugar con una piña, juega con la piña.

6. Persigue al perro para robarle el juguete. Agarras el juguete y se lo arrancas al perro. Intentas llevarte el juguete del suelo antes de que el perro pueda cogerlo. Esto puede parecer divertido, pero le enseña al perro que estás compitiendo con él. Los perros son más rápidos. Tu perro tratará de agarrarlo y se ira rápidamente para quedarse con el juguete. Estás fomentando el conflicto, la competencia y la posesividad (valor de los juguetes en lugar del valor del juego). Al menos no te quejes si no vuelve a ti.

7. Cuando estás jugando al tira y afloja, le das una palmadita al perro en un costado, lo levantas mientras está agarrando el juguete o lo sacudes como un trapo. Hay perros a los que incluso les puede gustar, a veces. Pero no hay muchos perros a los que les guste. Los perros a los que no les gusta se quedan pegados al juguete porque la alternativa es que les disparen en órbita. No, no siempre es divertido.

8. Estás convencido de que un perro se divierte si gruñe cuando se enciende y se apaga. No, en serio, ¿quién propagó el virus de tal idiotez? Es cierto que hay perros que gruñen con más facilidad y que el gruñido no siempre es una señal de conflicto. Pero para muchos perros, el gruñido sólo aparece cuando están en dificultad.

9. Tu idea de juego es quedarte quieto y hacer el menor esfuerzo posible. ¿Tu sueño es un lanzador de bolas automático? Eres el perfecto desmotivador. Jugar es comprometerse mentalmente, físicamente, es correr, tirarse al suelo, es reír, es divertirse, por el amor de Dios.

10. Tu idea del juego es: lanzo la pelota, el perro la alcanza, regresa y te la deja. O bien: el perro agarra la trenza, os la disputáis, la suelta a la orden. Es un juego muy soso. Es aburrido.
El mundo entero es un juego maravilloso, si lo miras con los ojos de un niño. O de un perro.

juego de bouldogue francés

Sonne juega solita con una pluma

Texto de Alexa Capra, 13 de enero de 2020
traducción de Lorenza Grandori, MASTERDOG Fuerteventura

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